Alerta de spoilers. No se escribir ni hablar de nada sin dar spoilers.
Un científico de Wayne Enterprises desaparece durante una investigación en la frontera boscosa entre México y Guatemala. Así que, preocupado por sus empleados —como cualquier dueño de empresa mexicana— Bruce Wayne le pide a Batman un paro, que vaya a investigar y, si se puede, traerlo de vuelta.

Pero Batman no va a estar solo.
Se encuentra con un grupo de “investigadores” (porque nunca queda claro quién chingados son) que claramente no quieren que él esté ahí.
Se estorban.
Se pelean.
Se dan en la madre (Chinga tu madre Sealey)
Y luego deciden trabajar juntos después de que una morra del equipo (Hyatt) dice algo como “no se peleen, nos necesitamos… deberíamos matarte pero nos puedes ser de ayuda”

Se mueven en medio de un bosque, Batman se queja del calor porque, cabrón ¿No puedes inventarte un batitraje adecuado para este tipo de misiones? Bueno, total… ¿Y qué encuentran?
Una pinche nave extraterrestre.
Y ruinas de culturas antiguas, porque obviamente nos encanta mezclar extraterrestres con lo prehispánico.
Y pos’ si, una gran sorpresa:
Xenomorfos de Alien.
No uno.
Varios.
Batman dice que son tres.
Yo digo que contó mal.

Algo que sí funciona muy bien es el grupo, cada quien tiene su forma de ser:
- el que cree que puede todo
- el que no sabe qué está pasando
- el que estorba
- el que estresa
Y en medio de todo eso… Batman.
Porque sí, este pedo son aliens, nadie sabe qué está pasando. Aunque Batman siempre tenga un plan.

No voy a spoilear todo (creo que ya lo hice), pero:
los xenomorfos salen, hacen un desmadre,
y Batman hace lo suyo.
Y hay una línea que se queda:
“Los aliens son solo lo que son, como los tiburones y los cocodrilos (…)
No son peligrosos por lo que son… sino por lo que nosotros somos.”
Y al chile… tiene razón (Chinga tu madre, Hyatt.)

Escrito por Ron Marz,
esto claramente empezó como una idea que sonaba a chiste.
Batman vs xenomorfos.
Inteligencia contra instinto.
Preparación contra una biología hecha para matar.
¿Y sabes qué?
No está mal.
De hecho… me gustó.
Porque al final, los cómics son para eso:
para entretener.
Para distraerte.
Para olvidarte del desvergue que dejé en el trabajo y que mañana toca arreglar.
Batman no gana por ser más fuerte.
Gana porque se adapta.
A la situación.
A los aliens.
Y a la bola de inútiles con los que tiene que trabajar.
Y eso hace que no se sienta ridículo…
sino tenso.
El arte es de Bernie Wrightson.
Y se nota.
No es cualquier artista:
co-creador de Swamp Thing
y responsable de uno de los Frankenstein más cabrones que hay.
Aquí quizá no se luce igual…
pero no decepciona en lo absoluto.

No todo es perfecto. Hay cosas que pasan porque tienen que pasar, porque esto es un crossover.
No es profundo.
No redefine nada.
No cambia el género.
Pero tampoco lo intenta, es solo la respuesta a una pregunta muy simple:
¿Qué pasaría si Batman se enfrentara a un xenomorfo?
Y alguien tuvo el poder de convertir esa pregunta en un cómic.
Lo único que no me encantó: Yo quería esto en Gotham no en medio de la nada. Pero bueno… para eso existe la secuela.



No responses yet