Ir a una convenciĂłn antes significaba algo muy especĂfico: ver arte, conocer artistas, descubrir cosas nuevas.

Ahora significa hacer fila.
Fila para una foto.
Fila para un autĂłgrafo.
Fila para pagar algo que probablemente ya viste mil veces en internet.
Y no, no es coincidencia.
Las convenciones dejaron de girar alrededor del arte… y empezaron a girar alrededor de las celebridades. Cada vez hay más actores de doblaje, más invitados “reconocibles”, más nombres que venden boletos rápido.
Y cada vez hay menos artistas.
Menos ilustradores. Menos gente que realmente crea las cosas que dices amar.
Pero aquĂ es donde se pone incĂłmodo el tema:
Tiene sentido.
Un actor de doblaje llena filas.
Un artista… no siempre.
La mayorĂa de la gente no va a pagar por una firma de alguien cuyo nombre no conoce, aunque haya dibujado algo que sĂ conoce.
Y eso no es culpa de las convenciones.
Es mercado.
Es más fácil vender nostalgia con una voz que vender aprecio por el proceso creativo.
Aun asĂ, algo se pierde.
Porque cuando quitas a los artistas del centro, lo que te queda no es una convención…
es un evento de fotos con temática geek.
Y sĂ, la gente lo disfruta.
Y sĂ, sigue funcionando.
Pero ya no es lo mismo.
Y probablemente nunca lo vuelva a ser.


No responses yet